Me pregunto muchas veces si sabemos realmente lo que es el respeto. Pensamos que solo faltamos el respeto a alguien únicamente si lo insultamos. Pero pocas veces nos damos cuenta que también faltamos el respeto a alguien, simplemente por hablar de ellos.
A menudo hablamos muy fácilmente de otras personas, bien o mal. Normalmente hablamos bien cuando están en nuestra presencia y mal cuanto no lo están. Lo hacemos alegremente. Y lo que es más sangrante; no solo nos permitimos hablar sino que a menudo juzgamos. Juzgamos a personas simplemente por lo que nos acaban de contar; simplemente por el juicio de alguien que nos acaban de contar algo de otro alguien.
Nunca nos paramos a pensar si estamos haciendo daño o no a esa persona, incluso sí lo pensamos pero nos da igual. Nunca pensamos si lo que estamos contando es cierto o no, y también nos da igual. Nunca nos paramos a pensar si lo que estamos escuchando es verdad. Simplemente emitimos nuestros juicios y nos quedamos tan campantes.
Pero seguimos engordando el tema. Con mucha frecuencia incluso contamos algo de alguien que no sabemos por ellos mismos, sino que a su vez contamos lo que nos han contado de alguien. Aún así, seguimos emitiendo nuestro juicio de personas que ni conocemos.
Al final, uno cuenta a otro, este otro a otro, y a su vez a otro. Un montón de gente tiene un juicio equivocado de alguien a quien en realidad ni conocen. Y la persona implicada ni tan siquiera es consciente de lo que hablan de él.
Pocas veces nos paramos a pensar que nos han contado un bulo, es igual, lo pasamos igualmente.
Hacemos daño, mucho daño personas y, en la mayoría, la gran mayoría de los casos por algo que inclusive es falso o mentira. Les estamos faltando al respeto. Marginamos a personas injustamente. No me junto con ese porque me han dicho que hace..., porque me han dicho que es.....
Cuando se descubre todo se monta el lío. Me han dicho de ti que... me lo contó este... no fue así, fue así. El lío, los chismes y diretes. Hacemos mucho daño, rompemos amistades, rompemos relaciones, rompemos muchas cosas. Cuidado.
Deberíamos a aprender a no hablar de nadie sin estar. Deberíamos aprender a no juzgar a nadie por lo que nos cuenten de el. Deberíamos aprender a no escuchar cuando nos cuenten algo de alguien. Deberíamos aprender siempre a contrastar cualquier cosa de alguien que nos interese, hablando con la propia persona. Y finalmente deberíamos aprender a juzgarnos a nosotros mismos antes de juzgar a nadie.
Respetémonos, no nos equivoquemos con la gente. Hablemos directamente con los interesados y no divulguemos chismes de nadie, como seguramente nadie queremos que hagan con nosotros.
Un abrazo a todos.
Rafa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PAPAAAAAAAA
ResponderEliminarCambiaa la foto principal por favor.. que esque no me puedo meter a ver esto sin descojonarme antes xD