Como ya conocéis, mi concepto de libertad va más allá de poder votar y todo eso. Mi concepto de libertad es más profundo, y quizá filosófico; pero es lo que yo pienso.
Aunque nos creamos libres, hay muchas cosas que en realidad nos hacen esclavos; exclavos incluso de nosotros mismos. Lo que nos hace esclavos de nosotros mismos son, por ejemplo, la verdad y la mentira; pero de maneras distintas.
La verdad nos hace esclavos de nuestra propia verdad, pero al mismo tiempo nos hace libres también de esa propia verdad. Nos hace también libres porque no tenemos nada que esconder. Incluso aunque esa verdad desvele errores cometidos, incluso errores graves en nuestra vida, nos hace libres porque nadie nos podrá reprochar nada. En definitiva, esclavos de nuestra verdad pero también libres de ella misma.
En cambio la mentira nos hace esclavos de una doble vida, la que vivimos dentro de la mentira y la que vivimos de nuestra verdad escondida. La mentira nos hace exclavos porque siempre tendremos que estar pendientes de mantenerla y escondernos de todo aquello o de quienes puedan descubrirla. Y esa verdad escondida detrás de la mentira nos hace esclavos porque cuando sale a la luz, que saldrá tarde o temprano, tendremos de que avergonzar nos aunque después nos de igual.
Por tanto yo prefiero, como he hecho siempre, vivir esclavo de la verdad y al mismo tiempo libre de ella misma. Aunque esto signifique crearte problemas en muchas ocasiones, creed me; es más placentero y te sientes más libre cuando no tienes que temer: yo a ti te conozco de algo. Yo te vi en tal sitio, yo te vi con.... etc, etc.
Respecto a la mentira: Siempre, tarde o temprano, te traiciona.
El tiempo es el único juez insobornable, que al final pone a cada cual donde merece y la mentira al descubierto. (Esta frase no es mía; y pido perdón por no acordarme a quién se la leí. Lo citaría.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario